El 28 de octubre me pilla en un congreso fuera de Sevilla pero, entre sesión y sesión, tengo tiempo de entrever la beatificación de los mártires desde la columnata de Bernini.
La comentarista de TVE habla de “presuntos mártires” y yo me regodeo en el hallazgo porque es tremendamente ilustrativo. Hago risas y saco conclusiones.
En este mundo loco es preciso salvaguardar la culpabilidad como antaño se preservaba la inocencia, no vaya a ser que le tomen a uno por demasiado bueno.
Así que el asunto queda formulado de la siguiente manera, parafraseando el clásico principio jurídico: “Todo el mundo es culpable mientras no se demuestre lo contrario”.
Una hora después tengo que darle la razón a la comentarista.
Me puso en sobreaviso mi madre con una frase desvaída: “Pues parece que al tío le han cambiado de lista, que lo beatifican en la próxima remesa, pero ahora te paso a papá y que te lo cuente él”.
Mi padre me refiere lo que le dijo una prima que le contaron en el obispado hace unos días: que había muchos mártires y que interesaba que hubiera variedad de procedencias, así que lo dejan para más adelante.
Me resisto a creerlo porque yo vi las listas. Al llegar a casa, busco en internet.
No está el tío Juan María. Es por tanto presunto mártir, al menos reconocido.
Archivado bajo: la locura no tiene cura
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
lo unico verdadero es que los que estan en el cielo estan en el cielo.
Digamos lo que digamos,hagamos lo que hagamos; pensemos lo que pensemos; nos guste o no: los santos estan en el cielo, y nos miran desde alla arriba.
(?qué pensaran de nosotros?)
Ah, pillina. ¡Qué alegría leerte!