Al tío Juan María lo mataron en la guerra. Hasta aquí una vulgaridad. No hace falta ni imaginación ni memoria histórica para mentar a los muertos de cada quien en el fratricidio.
Nació en Alcoy el 11 de abril de 1871 y murió en la misma ciudad el 18 de agosto del 36, un mes después del alzamiento nacional. Tuvo suerte el tío, a pesar de todo. Bueno, eso digo yo, que no sabía ni sé casi nada del tío Juan María. Es mi padre el que lleva meses tirando de la red en busca de rastros familiares, al más puro estilo Kunta Kinte.
Era, pues, alcoyano de estirpe. Se apellidaba Abad Carbonell y nos ha vuelto a la familia setenta años después en mejor forma que Lázaro el de Betania. Parece como si hubiera hecho carne propia (permítase la expresión) aquella frase que acuñó el equipo local en la década de los cuarenta: “Tens més moral que l’alcoyano”, porque el tío Juan María sube estos días a primera división y sin posibilidades de descenso.
No podré estar en la ceremonia pero dejo aquí mi reconocimiento y el orgullo de casta -¡Ay!-, aunque sea tarde y mal.
Al tío Juan María, sacerdote y mártir:
Que fue capellán de las Esclavas, fundador de la Archicofradía de la Virgen de los Lirios y de la popular romería del paraje de la Font Roja, donde esparcieron las cenizas de mi abuelo Pepe, y compositor de la Felicitación Sabatina.
Que murió por defender la fe en Las Lometas después de que los milicianos fueran a buscarlo a casa en un furgón titulado: “se dan billetes de ida pero no de vuelta”.
No sabían lo errados que estaban, pienso ahora que te veo ahí, tan bien plantado con tus 497 compañeros mártires. “Ora pro nobis, ora pro eis”.
Has vuelto, tío Juan María. Ojalá entiendan los hijos de aquellos milicianos, y ojalá entendamos todos, que vuestro regreso pacífico y jubiloso es la manera de enterrar bien hondo a los muertos del odio.
Por tu intercesión lo pido a Dios nuestro Señor con toda la Iglesia:
Oh Dios, que enviaste a tu Hijo,
para que muriendo y resucitando
nos diese su Espíritu de amor.
Nuestros hermanos,
mártires del siglo XX en España,
mantuvieron su adhesión a Jesucristo
de manera tan radical y plena
que les permitiste derramar su sangre por Él.
Danos la gracia y la alegría de la conversión
para asumir las exigencias de la fe;
ayúdanos, por su intercesión,
y por la de María, Reina de los mártires,
a ser siempre artífices de reconciliación en la sociedad y
a promover una viva comunión
entre los miembros de tu Iglesia en España;
enséñanos a comprometernos, con nuestros pastores,
en la nueva evangelización
haciendo de nuestras vidas
testimonios eficaces del amor a Ti y a los hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo,
el Testigo fiel y veraz,
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Es decir, querida Cris, que eres medio valenciana, paisana! Genial entrada por otra parte. Me alegra.
Soy valenciana, José Luis. Nací en Madrid por accidente, pero toda mi infancia transcurrió en Valencia, de donde es la familia de mi padre. Allí eché los dientes, allí aprendí a decir papá y mamá, a hacer palotes, a rezar y a caerme de la bici. O sea, las cosas más importantes de la vida. Allí: en la Avda. Valencia al Mar.
Qué gran entrada… y qué envidia. A mi tío Jaime también lo mataron en las mismas fechas y muy cerca de allí, en Alicante. Sin embargo, no lo beatifican, al menos de esta tirada. Con todo, me he emocionado un poco también por él y por mi abuela al leer esta entrada.
Qué suerte la tuya, tener un tío santo de altar!
Cris, ¡¡qué entrada tan “requetebonita”!!… Mira por donde, tenemos en común las raíces… También toda la familia de mi padre son valencianos.
Me uno al comentario de Rocío:¡Qué suerte la tuya…!
Qué flash. Después de un fin de semana ausente me entero, hablando con mi padre, que al tío Juan María lo sacaron de la lista de mártires. Que irá en otra. Hasta 6.000 mártires que hay contabilizados da para varias beatificaciones masivas. En fin, mañana borraré esta entrada que ha quedado tan extraña.