Debía de estar sensible y el trágico cielo de septiembre me la jugó, porque cuando atravesaba el parque camino del videoclub me llegó el eco de una vocecita: “Papi, papi, a X. se le ha comido la lengua el gato” y se me pusieron los pelos como escarpias.
Ni la película más gore hubiera tenido un efecto semejante en mí. Sentí que me desgarraba la inocencia por segunda vez esa sutil crueldad que sembramos en las mentes todavía tiernas como para que vayan aprendiendo lo que es la vida.
Y recordé a Marco, Caperucita, los tres cerditos, y tantos otros cuentos traumáticos de mi infancia.
Aguafiestas.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
La Casita de Chocolate es peor.
+T.
Yo voto por Alicia en el país de las Maravillas de Disney.