Esta mañana una compañera de trabajo me ha dicho que estoy más esbelta, y, por la calle, un obrerillo silbó a mi paso una conocida canción de Bordón 4 (yo creía que era de Los Chunguitos, pero tanto da para la autoestima).
Lo siento por ti, Penélope. Ahí te quedas, presa de tu marquesina, con tus morritos rojos y tu gesto fatal. Yo me voy a Cibeles. He adelgazado dos kilos esta semana.
Se nota que te mueres de envidia. No lo niegues.
Archivado bajo: Quien canta, su mal espanta
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
La que me muero de envidia soy yo. Ya me diras el secreto jejeje
Es el famoso régimen de Lami. Oséase, comer “lami-tad de lo que te comerías”. Y suprimir los dulces, las meriendas y las chucherías entre horas. Y andar más. Vamos, una tristeza. Lo que no sé es lo que aguantaré en este plan.
En lo de -illo (habría que ver al gañán) se te ha notado lo mucho que te ha disparado la autoestima, sí. Je.
Y eso que he tenido la humildad de no poner qué canción… Je.