En el último minuto de la jornada laboral de ayer un mensaje da de lleno en el epicentro de mi ánimo:
“Se pasó un puntero de referencia nulo a la rutina con código no ejecutable”.
¡Dios santo! Nunca acabaré de librarme de esta acedia. ¡Hasta el PC lo sabe!
Archivado bajo: la locura no tiene cura
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
“Acedia” es un auto-diagnóstico excesivo (hipocondrías del alma). Si no, ¿por qué te quejas? Esos virus “acediantes”, cuando se sufren también insensibilizan.
Será otra cosa; quizá aprensión pre-otoñal, o algo así.
Tranqui!
+T.
No sufras, son cosas de la técnica. Me hizo mucha gracia la frase. Es como un diagnóstico fatal. Impone, ¿eh?
¡Qué susto! No se entiende nada. ¿Y qué me dices cuando en trances semejantes la pantallita nos obliga a decidir: Yes / No? Como la vida misma.
Tremenda situación. Yo no sé para quién escriben estos informáticos. Ahora bien, peor son los telecos. Una vez oí una conversación entre dos y lo único que logré entender fueron las preposiciones y conjunciones.