Ayer tarde fuimos a Westminster Abbey.

La única forma de entrar a esas horas en la sede de coronaciones, matrimonios y coronaciones reales, era acudiendo al servicio religioso. Vigilaban nuestras fervorosas intenciones las marmóleas esculturas de los prohombres de Inglaterra, sus severos mausoleos.
El lector recitaba las lecturas del rey David y de los Hechos de los Apóstoles. El coro hacía vibrar el rosetón y las vidrieras. No nos atrevíamos ni a respirar. Al incoar el Credo de los Apóstoles las nervaduras se estremecieron. No pude evitar la emocion al rezar el símbolo de la fe con los hermanos anglicanos soñando con la unidad futura.
Al salir sólo pude saludar de lejos a Shakespeare y Dickens que descansan en Poet’s Corner, al otro lado del crucero. No me dejaron pasar. Tomorrow morning.10£.

Poco después acudimos a Westminster Cathedral, la sede de la Iglesia Católica en Londres, un edificio de estilo bizantino cuyas capillas y mosaicos se sufragan gracias a las aportaciones de los fieles: esa filipina que se postra junto al presbiterio, la mujer de color tocada con un pañuelo reverente… Me conmovia aún más que Westminster Abbey la piedad sencilla de esta gente.

Hoy, tuve la grandísima fortuna de ir a Brompton Oratory, magnífica iglesia de estilo italiano fundada por el Cardenal Newman. Le hablé de vosotros.

Vimos Harrods desde fuera comimos en Hyde Park en compañía de las ardillas y acabamos en Portobello donde estaba media España. La otra media andaba por Picadilly Circus.





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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Yo te iba a decir que fueras al Brompton, pero veo que ya has estado. Qué maravillosa iglesia, y sus misas vespertinas en latín; y qué bien hiciste en ver Harrod’s desde fuera…