Ni me resigno ni me resisto a hacer comentarios de última hora.
Ayer vi Scoop. No es de lo mejor de Woody Allen, pero entre los gags destaca uno que no sólo es una radiografía del cineasta neoyorkino sino de toda nuestra sociedad postmo, de nuestra sociedad red -como dicen ahora-, aunque yo más bien la llamaría sociedad archipíélago de islas desiertas donde gobiernan reyezuelos solitarios:
-Señora, ¿me puede decir su confesión?
-¿Mi religión, quiere decir?
-Sí, sí, su confesión religiosa.
-Soy cristiana.
-Yo me eduqué en la religión israelita, ¿sabe?, pero luego, de mayor, me convertí al narcisismo.
Woody tendrá sus neuras, pero al menos es sincero. Además, la película estaba filmada en Londres, así que me dio ocasión de dar un paseo virtual por las calles que muy pronto pisarán mis plantas hispanas.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
¡A buenas horas lo descubres! Allen es increíble…