• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Poética aplicada

Diez de la mañana y ya 36ºC. A mediodía llegaremos a 46, como ayer.

Los castaños de indias ensayan su nueva colección de la temporada otoño-invierno. Se diría que sudan como esas modelos obligadas a llevar pesados abrigos en una pasarela anacrónica. Exigencias del mercado. Al paso de un deportista incauto, las hojas crujen y quedan aplastadas en el asfalto derretido.

Yo, mientras, hago mi equipaje, un tanto otoñal y desprovisto de hojarasca también. Mañana temprano salgo para Londres. La compañía Ryanair sólo me permite llevar quince kilos de peso. Lo peor no será ir sino volver.

Para no desanimarme pienso que hacer una maleta en estas condiciones no deja de ser un ejercicio de poética aplicada.

(Ahora que lo pienso, quizá sea éste el único momento en que coincidimos los hombres y los árboles. Pronto, cuando los árboles se desvistan por completo, nosotros comenzaremos a abrigarnos. Es curioso. Ahora hace tanto calor que se comprende que hasta la naturaleza quiera quedarse en paños menores. Me despido hasta pronto. Trataré de llevar un pequeño diario telegráfico de mi estancia en Londres. Se llamará “Cuadernos de Albión”).

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