A caballo entre julio y agosto he dedicado algún rato diario a espolear mi maltrecho inglés, más para acallar la conciencia y hacerme entender cuando pise tierra británica que con la esperanza de obtener un don de lenguas que no merezco por falta de empeño.
La culpa es siempre del sistema español: el antipedagógico método de aprendizaje de nuestra infancia (ay, la señorita Cristina y sus pósters pegados con masilla a la pared), el formidable doblaje de las películas…
En los entrenamientos de estos días no he alcanzado el galope, ni tan siquiera un gracioso trotecillo, pero he logrado mantenerme en la grupa y ensayar un discreto paso que me saque de apuros. Es lo mínimo a lo que puedo aspirar dadas las circunstancias. Prometo que el próximo curso me apuntaré a un curso de inglés y buscaré un intercambio en el instituto británico.
La cuestión es que, en medio de ocupaciones estivales ineludibles, he visto varios clásicos en v.o subtitulada (Key Largo, de John Huston; The big sleep, de Howard Hawks, acompañada siempre por Lauren y Humphrey, entre otros) con el resultado de un 30% de comprensión lectora y auditiva, un 40% de intuición visual y un 30% de pérdida absoluta; he leído prensa llanita que me trajeron unas amigas de Gibraltar y Around the world in 80 days, de Julio Verne, con similares resultados. De gramática, poquito. Menos da una piedra. Podía haber sido peor dadas las circunstancias.
Ahora ando inmersa en una guía fantástica que hemos comprado en casa y soñando con esos lugares que me esperan desde hace siglos: el Kensington de Gilbert; Trafalgar square, Charing Cross (en cuyo número 84 espero encontrarme con Anthony Hopkins); Bath, la abadía de Westminster con su rincón donde duermen Dickens y Lord Byron, entre otros grandes escritores; los mercados de Portobello y Convent Garden, los parques de St. James y Hyde Park, el Támesis, Oxford, los cuervos de la Torre.
Umm! Quedan sólo 4 días para el escopetazo de salida. No imagináis la envidia que me doy.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
“…el don de lenguas cesará…” etc.
Así que es cuestión de paciencia; y un dia nos entederemos perfectamente con Dickens, Moro y hasta con San Beda el Venerable y Alfredo el Grande.
Es gracia que espero alcanzar, y Ud. que lo vea.
+T.
Bonita expresión: darse a uno mismo envidia. Yo tristemente te la tengo: ay, Inglaterra.
Terzio, qué alegría verte por aquí. Enrique, gracias por las recomendaciones. Os llevo a todos en el pensamiento. Suerte que no hay que ponerlo en la balanza, si no tendría que pagar sobrepeso a razón de 8 euros el kilo.