• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

“The good shepherd” versión galega (IV)

La oveja puso tierra y matorral de por medio todo lo que le permitió la confusión, mientras Ducks daba tirones ansioso y yo clamaba por la sangre de la oveja y por la mía, porque el lance me estaba levantando la piel de los dedos.

La Providencia acudió otra vez en mi socorro y resolvió en un pis-pas el embrollo de las cuerdas. Y de alguna manera extraordinaria me encontré de pronto sobre el matojo arrastrando conmigo al perrazo que miraba hacia atrás sin resignarse a abandonar las viandas.

El camino de vuelta lo dediqué a fustigar al pobre bicho que me miraba desconcertado, con gesto de reproche y sin rastro de culpabilidad alguna, como diciendo: “joé, qué quieres, si es que me lo has puesto a huevo”.

Atrás, en la pradera, quedaron la oveja ensangrentada y la otra -más cabrita que oveja, diría yo-, únicas testigos del suceso. A Ducks no podía remorderle la conciencia pero yo salí de allí como quien acaba de cometer un crimen pasional.

Después de dejar al can a buen recaudo, mi mente se disolvió en un agujero negro y todo mi ser se transformó en un acerico. Decidí tomar una ducha y darme unos minutos para pensar qué era mejor: confesar la culpa o dejar el delito en el anonimato.

Pero una aldea gallega es una aldea gallega, y lo que los ojos no ven lo declaran los muros o la Santa Compaña, vaya Ud. a saber, así que concluí que lo menos gravoso sería afrontar el acto con sus consecuencias, y telefoneé a la dueña del can. Hubiera preferido oír cualquier otra cosa menos aquello.

El dueño de las ovejas era un hombre soltero o viudo –no me acuerdo- que vivía en una casucha rodeada de trastos viejos, cuyo único amor en la vida eran los dos animales, a los que mimaba como si fueran sus hijos.

Es sabido que el asesino siempre vuelve al escenario del crimen. A la espera de que llegara la mujer, me encaminé hacia la praderita, aseada y vestida con otras ropas. Dirigí una mirada como quien no quiere la cosa a las ovejas esperando lo peor, y comprobé con alivio que, en el mismo lugar, junto a un reguero de sangre fresca, estaba la víctima aún con vida. El lugar estaba desierto y continué mi paseo distraídamente hacia la iglesia.

Al volver, vi a una mujer desconocida al borde de la pradera. Tenía los brazos en jarras y movía la cabeza incrédula. Yo no sé gallego, pero pude entender lo que decía: “¡Ay, mi hermano cuando vea esto! ¡Qué tragedia! Tragué saliva y le pregunté con un hilillo de voz casi imperceptible: “¿o sea que es Ud. la hermana del dueño?”.

(continuará)

5 comentarios

  1. Por Dios, que esto es ya un sinvivir… He acabado con las uñas de mis dedos, y si esto sigue así, pronto me obligarás a hablar de muñones :mrgreen:

  2. Ja, ja. No creas que me olvido del guante que me lanzaste el otro día. Te prometo esa entrada. Pero ando con poco tiempo para pensar y esta historieta me requiere menos energías. La semana que viene cae seguro.

  3. Vaya, si esto te sale sin tiempo para pensar, como te pares vas a dejar a Corin Tellado como una principiante de los escritos por entregas. Está siendo delicioso este culebrón canino. ¡Graciass!

  4. Ay rapaza! ay rapaza!…

    Galicia es la España más profunda y different, para desesperación de las provincias vascas y catalanas, que ni son tan profundas y son tan España…aunque se disfracen.

    Total, que pierdo el hilo; pero ahora dudo sobre el punto final: ¿Será literario, o real como la oveja misma? A ver.

    +T.

  5. Oye, qué fuerte… lo que me río contigo. Y gracias por poner las letras más grandes, que si no, me desojo.

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