La sinergia es caprichosa y ha dispuesto que concurran al mismo fin la conversación con un antiguo profesor gallego y el cordero de la infancia de Terzio.
El resultado de la decantación de dichas ideas ha sido el recuerdo lacerante como una dentellada de un episodio de pascua tardía, acontecido hace dos veranos en Vigo, que incluye oveja, lobo y buen pastor, como escenografía de la liturgia de aquel entonces. Recurro a la blogoterapia por si hubiera algún resto de infección de tipo traumático-emocional.
Pasaba unos días de descanso en Pontevedra, muy cerca de Nigrán, en una aldea de minifundios prestos a despeñarse sobre las playas de Prado y Patos. Desde allí arriba, como el último placer del suicida, podía disfrutarse de la vista de las Cíes e imaginar el naufragio de los dicinueve galeones de Rande con sus ciento ocho millones de piezas de oro, plata y otras mercancías preciosas.
En la casa donde me alojaba, había un husky siberiano de ojos líquidos, un ejemplar casi albino que más parecía una pescadilla que se muerde la cola en aquel espacio minúsculo y enrejado.
Pasar junto a la jaula del perro era como someterse a un tribunal. Los primeros días acallé mi conciencia con el pensamiento de que el can no era mío, pero su resuello bajo el sol abrasador y las moscas que banqueteaban en sus heridas me ablandaron definitivamente.
Comencé por reponer el agua en la escudilla y echar unos manguerazos misericordes a la caseta. A los pocos días jugábamos al fútbol con un limón por debajo de la reja, con el resultado de uno a cero, ganando Ducks (patos en inglés, supongo en homenaje a la citada playa), que se nos reveló como sensacional portero. A las dos semanas, Ducks y yo practicábamos esquí asfáltico por los alrededores de la casa. Sólo cuando logré dominar la situación nos lanzamos al exterior.
(Continuará)
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Ay! que me veo venir el final…
Espero ansioso la próxima entrega.
+T.
¡Sí, sí que continue!