¡Qué noche tan dichosa!
Patio del Hospital de la Caridad. Junto a la fuente tiemblan las sombras de los arcos a la luz del fuego pascual, tiemblan y se postrernan, como el maligno cegado por el resplandor de la resurrección cuando rueda la losa del sepulcro.
Mientras el sacerdote graba el cirio pascual, los fieles aguardamos con las lámparas preparadas como vírgenes prudentes: “Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amen”.
Después coloca cinco granos de incienso: “Por sus llagas santas y gloriosas, nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor”.
Nunca como hoy he sido tan consciente del significado de estas palabras. Este año el plenilunio de equinoccio de primavera coincidió en los calendarios juliano y gregoriano y el calendario de Semana Santa ha sido el mismo para católicos, protestantes y ortodoxos. Hoy, todo el orbe cristiano, celebra unido el triunfo de Cristo sobre la muerte y sobre el pecado.
“¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!”, canta el pregón pascual, ríen las campanas. “¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparale ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!”
¡Felices Pascuas a todos!
Archivado bajo: Religare
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
igualmente!!!
¡Felices Pascuas, también!
Yo creo que es el trozo más bonito de la liturgia de la iglesia. Se eriza el vello cuando en un momento tan sagrado y tan recogido, después del viernes y tras el vacío del sábado el sacerdote dice esas cosas que tú escribes, y otras como, “feliz culpa que mereción tal Redentor”. Gracias.