Mediodía de ayer en la calle Valparaíso y esta frase cazada al vuelo:
“Ella insinúa que fue el barón”.
Las tres señoras se cruzan conmigo. No reparan en mí pero las palabras quedan suspendidas y apretadas en mis manos como los globos de un niño, para escabullirse al instante.
Dudo si seguir secretamente a las mujeres para saber más, pero al fin me quedo viendo las letras flotar por encima de mí, primero juntas y luego separadas, formando nuevas palabras:
“Ella, la fría Isabel, que no vacilará en delatar al infiel noble asesino”.
Hoy por la mañana temprano vuelvo sobre mis pisadas, regreso al escenario del crimen… a mi trayecto cotidiano de casa al trabajo y del trabajo a casa.
No hay rastro de globos, pero en el aire relumbra el acero de una traición.
Archivado bajo: Cuaderno de bitácora
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Espléndida entrada. Ya tienes media novela escrita. Supongo que la “b” la deducirías por la pinta de las señoras, ¿no? Si con facha de feministas, tal vez habrían dicho: “Ella insinúa que fue el varón”.
Ja, ja. No creas, lo pensé, lo pensé… Pero eran tan señoronas que no les pegaba.
Mi subconsciente también me indica que tu versión no es factible por razones de obviedad. Ellas siempre insinúan que fue el varón y ellos que fue la mujer (no diré “hembra”, término espantoso que se dice por estos lares).
Ya lo decía Adán: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí”. Es parte de la condición humana.
¿No oirías, más bien, “al balón”? Están hablando de un posible penalty, y que el defensa (según insinúa Ella) fue al balón, no a derribarle.
Pues ahora que lo dices, tenían una pinta de hinchas…
Soy consciente de que este comentario que voy a escribir puede dejarme en mal lugar, pero entre las mútilpes excusas a las que he recurrido estos días para no sentarme a estudiar ha estado, cómo no, la tele. Yo confieso… Y así, pienso que puedo desvelarte el enigma de las tres señoras de la calle Valparaíso. «Ella insinúa que fue el barón» significaría (hoy 30 de marzo de 2007 in Spain) lo siguiente: Carmen Thyssen dice ahora que su Borja es hijo del barón, Thyssen, claro. Es algo así como lo del precio del café, pero en otro género informativo…
Me temía que sería algo así de prosaico… ¡¡Marujón!! Debería darte vergüenza.
Me da vergüenza, ciertamente…
A mí, siendo en Sevilla y de Sevilla, me suena a verso de copla de Rafael de León. Un poner:
“… Ella insinúa que fué el Barón,
y por la calle se lleva el aire
una coplilla de celo y sangre:
Venga volando mi amor
y entre su capa se lleve
con un revuelo
de sangre y celo
mi corazón.
… … … … … ” (Este podría ser el estribillo; pero dejo abierta la copla, por si la quieren completar)
+T.
D. Terzio, no deja Ud. de sorprenderme.