En un graffiti frente a la iglesia de San Ildefonso de Granada podía leerse hace unos días: “Caras sonrientes, mentes enfermas”.
Me complace que el escriba de la leyenda existencialista escogiera una fachada frente a un templo cristiano para estampar su vacuo proverbio.
Lo imagino apostado allí, día tras día, espiando los rostros iluminados, engañados, ¡ilusos!…, de los feligreses al salir de misa, ajenos a tanta inmundicia y perversión como hay por el mundo. El pseudoapóstol sentiría nacer en su interior el deber de despertarlos del letargo opiáceo, la llamada de sus agujeros negros.
Y pienso que esa pintada sí que es pasión inútil. Que “si eso es salud, ¡viva la enfermedad!”, como decía aquel. Viva la ilusión de confiar en Dios y en el hombre, en su grandeza y en su posibilidad de redención.
Que si no pasamos de ser polvo sideral perdido en esta enorme galaxia, que seamos, con Quevedo, ”polvo enamorado”.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Desde luego tampoco hay que llevar muy poca sonrisa dentro para tomarse la molestia de escribir algo así… ¿o demasiada?
Lo que está claro es que después de ver la belleza de los burritos y el azahar de tus últimas entradas ¿quién podría no sonreir? ^_^
hola por aberme aceptado en el canal bueno chau