• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Ut iumentum

Me decido a compartir con vosotros esta instantánea, aunque antes he tenido que vencer mi aversión a mostrar fotografías personales en el blog y la resistencia de la técnica a subir imágenes del tipo que sean -gracias, Alejo.

Es una foto insólita que tomó mi amiga Pilipa el sábado durante un paseo por los campos de Villanueva Mesía (Granada), junto al Molino de Don Felipe, donde celebramos su redondo cumpleaños con una barbacoa memorable sobre una rueda de molino igualmente redonda. Cada vez que la miro, siento como si me hubieran sorprendido en una mirada furtiva al espejo. Tanto que aún dudo si llamarla fotografía o radiografía.

Caminábamos a la caída de la tarde entre ejércitos de chopos desnudos y enhiestos, bien formados, como extras de una película de guerra, con el telón de Sierra Nevada de decorado. Delante, menudeaban las casas.

Frente a una cochera, atados a una barandilla, dos jumentos: la madre, con aire ausente y grave, y el borriquillo joven y crispado.

El burrito sin doma trotaba lo que le daba de sí la cuerda, ansiando los campos mullidos, la chopera y el blanco horizonte. Quizá el dueño lo colocó allí para templar su orgullo insolente y terco antes de asignarle una labor.

Nos acercamos sorprendidas por la estampa, aunque menos que el pobre burro que encontró de inmediato en quién descargar su furia. 

Ora tomaba carrerilla y se lanzaba contra nosotras,  ora se acercaba con disimulo y nos daba la popa con aviesas intenciones.

Mientras, la madre pacía indiferente; y el dueño, quizá había desesperado ya del aprendizaje del jumento.

Lo llamé suavemente y ensayó varias coces que salvé con habilidad. Me fui a él de frente. Le acaricié la testuz y se encabritó asustado, pero yo, en lugar de quitar la mano, la acerqué a su hocico retadora.

Alzó los belfos e intentó morderme. Me reí y me miró con desconcierto. Clave en sus ojos una mirada confiada, y, entonces, relajó el gesto, se amansó y nos regaló esa imagen, que es como una reconciliación con uno mismo y con el mundo.

4 comentarios

  1. Qué bien que hayas vencido las resistencias. La entrada es memorable.

  2. Una simple anecdota campestre se transforma ,con el amor ,en ensaje de reconciliaciòn Universal
    Absolutamente maravilloso

  3. Esta visita de la bella Italia sí que es absolutamente maravillosa. ¡Qué gratísima sorpresa! ¡Benvenutta!

  4. [...] baranda donde el año pasado ataron al burrito estaba vacía, pero los almendros lucían en flor y la casa continuaba siendo el paraíso infantil [...]

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