Hoy los termómetros tiritan de frío en las calles y las miradas asoman anhelantes por el embozo de las bufandas multicolores, con un brillo de ilusión.
Son las 9.50 de la mañana cuando una particular letanía emerge de la portezuela de un coche a medio cargar:
“Veinte mil doscientoooos noventa y sieeteeeee.
Tres milloneeees…deurooooos“.
¡Ah, era eso! ¡El Gordo! Otra vez me olvidé de comprar lotería, como el año pasado, como el anterior… Así no hay forma de que la suerte me acompañe.
La Providencia y el sentido común todavía vigente han permitido que el billete de lotería de este año siga llevando un motivo religioso: la imagen de la Natividad de Cristo, de Pedro Berruguete (s. XV).
Y para colmo de males, la fortuna se ha prodigado generosa y democráticamente por toda la geografía española: desde Vitoria a Santiponce pasando por los páramos sorianos.
Me solazo en esta confluencia de la gracia humana y divina que nos permite una tregua en los albores de la Navidad.
Sólo me duele el oído. Añoro la cuantisonancia de las pesetas, tan rubias, redondas y castizas; la métrica exacta de las letanías; el ritmo escolar de las salmodias de San Ildefonso.
Desde que están los euros, las cifras quedan suspendidas en la duda y se precipitan como el cumplimiento de un mal presagio.
“Veinte mil doscientoooos noventa y sieeteeeee (…)
Tres milloneeees…deurooooos“.
Y uno no puede evitar preguntarse si no será que ahora el Gordo pesa menos, como si Hacienda lo hubiera sometido a un régimen riguroso.
Archivado bajo: Cuaderno de bitácora
"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
Preciosa entrada. Muy bien retratado el día.