• Puente de mando

    Cristina Abad. Sevilla. (España)
  • Carta de navegación

  • Sin Perdón

    -Si le he dicho que no, no ha sido por que tenga marcas en el cuerpo y en la cara.

    Lo que le dije la otra mañana de que se parecía a mí no es verdad. Usted no es fea como yo, sólo que ambos tenemos cicatrices.

    Usted es una mujer muy hermosa y si quisiera un servicio gratis la elegiría a usted antes que a las otras dos. Sólo que no puedo… por respeto a mi esposa.

    -¿Su esposa?

    -Si, verá…

    -Es digno de admiración por ser fiel a su esposa. He conocido a muchos hombres que no lo son.

    -Sí, supongo que sí.

    -¿Ella vive en Kansas?

    -Sí…, sí. Se ha quedado cuidando a mis hijos.

    (William Manny -Clint Eastwood- a la prostituta marcada por dos vaqueros cobardes).

  • Morfeo a Neo en Matrix

    "Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."

Ankara

La esperanza de Europa reside en un lugar: Ankara. Y tiene un protagonista: Benedicto XVI. La capital turca es testigo estos días de la continuación del discurso que el Papa inició en Ratisbona y que algunos torticeros se empeñaron en truncar.

“El diálogo entre razón europea y tradición musulmana se inscribe en la existencia misma de la Turquía moderna y en esto tenemos una responsabilidad recíproca: nosotros europeos, tenemos que replantear nuestra razón laicista, que excluye la dimensión religiosa de la vida pública y que lleva a un callejón sin salida (…). Turquía, por su parte, a partir de su historia, tiene que pensar con europeos, cómo reconstruir para el futuro el nexo entre laicidad y tradición, entre una razón abierta y tolerante, que tiene como elemento fundamental la libertad y esos valores fundamentales sobre la religión que dan contenido a la libertad”.

Con estas palabras dirigidas a los periodistas en el transcurso del vuelo, el vicario de Cristo designaba a Turquía como bisagra de Europa, clave tanto para la reconstrucción del viejo continente como para la regeneración del propio hombre europeo. Ese hombre empeñado en enfrentar, en contienda civil, a las dos mitades de sí mismo: razón y fe, modernidad y tradición. 

“Estamos llamados a trabajar juntos”, decía el Papa ante Bardakoglu, presidente de Asuntos Religiosos. “Cristianos y musulmanes, siguiendo sus respectivas religiones, llaman la atención sobre la verdad del carácter sagrado y de la dignidad de la persona. Ésta es la base de nuestro recíproco respeto y estima, ésta es la base para la colaboración al servicio de la paz entre las naciones y los pueblos”. 

Pax vobis.  La voz de Cristo resuena con fuerza estos días en ese pedazo de tierra donde nacieron las primeras comunidades cristianas tan ligadas a Juan, a Pedro, a la Virgen María. Turquía se balancea en sus goznes. De su decisión depende que la puerta se abra a la esperanza de paz y de diálogo. 

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