Ayer en el almuerzo Marga me lanzaba una sentencia que repetía su abuela: “Esta vida hay que pasarla a tragos”. La desgranaba ceremoniosa mientras me servía el tinto en la copa como realce a unas ardientes patatas con choco y gesto de bienvenida al crudo invierno.
¡Qué sabios son los viejos! No pude reprimir la carcajada. Buena manera ésta del vino de atemperar el frío exterior y el desasosiego interno. Se siente en el paladar una promesa de primavera temprana; un calor envolvente, ingrávido y estival en el esófago. Y viene a los labios la conversación sencilla, alegre y demorada.
El vino es sagrado, por algo lo escogió Dios para lo más excelso. Fruto del trabajo de los hombres.
Sobre los otros tragos, los de la vida misma, dejo aquí una cita clarividente del Cardenal Ratzinger recogida por Peter Seewald en “Una mirada cercana”. Su influencia es benéfica como un buen vino.
“No es malo reñir con Dios, e incluso gritarle: ‘¿Qué haces conmigo?’. No se nos ahorran esas noches. Al parecer, son necesarias para que aprendamos en el sufrimiento, para que en él encontremos la libertad interior y la madurez, y sobre todo para que aprendamos a tener conmiseración de los demás. Ahora bien, no existe una última respuesta racional, pues siempre que algo nos afecta al corazón, hay otras fuerzas en juego que no se pueden explicar con fórmulas universales, sino que, en último término, sólo se pueden aclarar con el propio sufrimiento”.
Ahí dejo este buen licor para que lo deguste algún buen sumillier.
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"Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia: despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme."
he leído tus tres últimas entradas.
, y el de las matrioskas me encanta, sólo el final me parece algo flojito… dentro de poco actualizaré mi blog…hoy no me da tiempo!!
me quedo con el principio de la de los tragos de vino, la gorra increíble del preso
Me encanta esta entrada! Es genial. Oye, EL MIÉRCOLES 22 A LAS 7YMEDIA EN EL CUARTO DEL ALMIRANTE DE LOS REALES ALCÁZARES presento el nuevo libro de Jose Julio Cabanillas. ¡Ven!
Por supuesto que iré, Rocío. La semana pasada olvidé que tenía un asunto irrenunciable a esa hora, pero esta vez espero no fallar. Tengo muchísimas ganas y más si eres tú la que presenta.
Ya se que soy muy cursi, pero está mañana leyendo un libro me he encontrado un texto y me he acordado especialmente de estos tragos que todos tenemos que pasar y veces no sabemos como darle cauce (por lo menos yo):
“Estás intranquilo. -Mira: pase lo que pase en tu vida interior o en el mundo que te rodea nunca olvides que la importancia de los sucesos o de las personas es muy relativa. -Calma: deja que corra el tiempo; y, después, viendo de lejos y sin pasión los acontecimientos y las gentes adquirirás la perspectiva, pondrás cada cosa en su lugar y con su verdadero tamaño. Si obras de este modo serás más justo y te ahorrarás muchas preocupaciones”.